El banco de Inglaterra se enreda con los tipos

20 de junio de 2014

La política de comunicación del Banco de Inglaterra (BOE) es un completo desastre y el único culpable es el propio Banco. La semana pasada, el Gobernador del BOE, Mark Carney, alarmó a los inversores al anunciar que el aumento de tipos “podría llegar mucho antes de lo que esperan los mercados”.

El anuncio llevó a los mercados a pensar en un incremento antes de finales de 2014, que se adelantaba a las previsiones que apuntaban a principios de 2015, y a dar por hecho que las actas de la reunión de junio del Comité de Política Monetaria podrían mostrar el comienzo de los preparativos para abandonar una política monetaria excepcionalmente flexible.


Sin embargo, las actas publicadas el miércoles mostraron una situación totalmente distinta. Ningún miembro del Comité votó a favor de un incremento de tipos, ya que todos ellos son partidarios de esperar a ver cómo remite la falta de actividad económica.


Algunos temen incluso que un incremento prematuro afecte negativamente a la economía. Además, en el BOE opinan que la capacidad sobrante de la economía sigue oscilando entre el 1% y el 1,5% del PIB. Este dato es importante porque el BOE situó el concepto de la falta de actividad económica en el centro de su cambio de política monetaria y, de hecho, lo ha utilizado para justificar que mantenía los tipos.


Las actas reflejaron que no ha habido novedades que hagan adelantar el incremento de los tipos previsto para el año que viene.


Esta es una forma implícita de reconocer que el mercado llevaba razón. Ante esta situación, cabe preguntarse por qué Carney decidió advertir a los inversores de que podrían estar equivocados. Es cierto que en las actas se dice que el Comité creyó que resultaba “sorprendente” que los mercados asignaran sólo un 15% de posibilidades de que habría un aumento de tipos en 2014.


Sin embargo, aunque el Comité opine que un 15% era una cifra demasiado baja, todo apunta a que el mercado no ignoraba el riesgo.


Una respuesta a estas contradicciones es que el BOE intenta disipar lo que percibe como un exceso de complacencia por parte de los inversores, que se manifiesta en niveles de volatilidad demasiado bajos. Sin embargo, intentar gestionar la volatilidad en los mercados financieros podría resultar un juego demasiado peligroso.


Las palabras de Carney tuvieron el efecto de desplazar los precios del mercado de un escenario central, en el que los tipos subirían en 2015, a otro, en el que se incrementarían en 2014. Sus declaraciones pueden haber provocado una reacción más drástica de lo que se pretendía en un principio. Además, a los mercados no les gusta encontrarse con situaciones de incertidumbre. Estos cambios del Banco Central pueden ser muy perjudiciales.


Además, se contradicen con un mensaje muy importante que el BOE ha intentado enviar: que los incrementos de los tipos de interés sólo se producirán de forma gradual y limitada. Se desconoce cuándo se producirá el primer aumento, pero mientras tanto el BOE debería dejar de manipular a los mercados.

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