La institución vincula la reactivación a los planes de estímulo temporales y advierte del posible lastre de las entidades financieras.
Como ya afirmara el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, en sus últimas comparecencias, los riesgos que amenazan la recuperación económica de la eurozona están "equilibrados" y se refieren en particular a las perspectivas económicas y evolución de los precios de las materias primas y aumento de los impuestos indirectos. Respecto a su análisis monetario, el BCE constató que las tasas crecimiento anual del M3 y de los préstamos al sector privado fue negativo en noviembre, colocándose respectivamente en el -0,2 y el -0,7%.
En el tercer trimestre del pasado año, la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) se situó en el 0,4%, gracias al giro detectado en el ciclo de existencias, la recuperación de las exportaciones y las medidas de estímulo económico. Pero el BCE no descarta que el proceso de ajuste de los balances que está teniendo lugar en los sectores financieros y no financieros suponga un lastre para la actividad económica.
Sobre los precios, el BCE confirmó sus expectativas de una presión inflacionista baja a medio plazo y anclada en el objetivo de la autoridad monetaria de mantener la inflación por debajo, pero próxima al 2%.