Ha llegado la hora de la separación, señaló el financiero, que ha recordado la distancia sideral que separa a las dos empresas en cuanto a dimensión y volumen de negocios. A modo de ejemplo, ha mencionado que el Ebitda de Telefónica (22.000 millones de euros) "permitiría pagar la deuda pública de Portugal en seis años".
Salgado defiende el regreso a la mesa de negociaciones, donde, en su opinión, todavía es posible un acuerdo "que sea bueno para las dos empresas y para España y Portugal". En ese sentido, su postura coincide con la del Consejo de PT, que pidió a Telefónica que las negociaciones se extendiesen hasta el 28 de julio, a lo que la española se negó. Telefónica estudia con sus abogados si solicita un arbitraje internacional para disolver y liquidar Brasilcel, la sociedad con que controla Vivo al 50% con PT.
La venta de Vivo permitiría a PT encontrar otras alternativas en Brasil. En ese sentido, Salgado reconoció que ha habido conversaciones y contactos con otras empresas del país como Oi, la líder del sector.
La salida del BES de la operadora portuguesa, de la que se ha hablado mucho los últimos días, no es un hecho consumado, ha subrayado Salgado.