Los datos divulgados por el Ministerio de Economía dan un respiro a sus responsables. Estos han valorado las cifras positivamente, ya que muestran "de forma clara que la situación se estabiliza y apuntan al cumplimiento de las previsiones del Gobierno", según explicó ayer el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña. Sobre el impacto del plan de recorte aprobado por el Ejecutivo, Ocaña insistió en que su efecto todavía es mínimo y que su reflejo real no se podrá ver hasta final de año.
La mejora de los ingresos ha tenido una gran relación con los cambios normativos aprobados en materia fiscal el pasado mes de diciembre. Ahí reside la clave del aumento en la recaudación del IRPF, tributo que se ha visto beneficiado de la supresión parcial de la deducción de hasta 400 euros y del incremento al 19% del tipo aplicable a las rentas de capital. Esto se ha traducido en un alza del 3,6% respecto a 2009 que compensa el descenso registrado en el impuesto de sociedades.
Una mención especial merece el IVA, que eleva los ingresos, con un aumento del 31,3%. Esto se debe al descenso de las devoluciones anuales y al incremento de los ingresos derivados del cobro de los aplazamientos concedidos durante 2009. Aun así, también es destacable el efecto que haya podido tener el adelanto del consumo para evitar el alza del impuesto, que entró en vigor el 1 de julio.
Respecto a los gastos, señalar que crecen un 3,6%. Según el Ministerio, esto se debe a los cambios en el sistema de financiación autonómica, que incrementa las transferencias mensuales a estas Administraciones, y a los mayores gastos financieros, derivados de un incremento en el volumen de deuda.
La caja única de la Seguridad Social, sin embargo, se muestra ajena al déficit del Estado y sigue con superávit, aunque es cada vez menor. Más concretamente, obtiene un saldo positivo de 9.913 millones de euros hasta junio, el 0,94% del PIB, una disminución del 16% respecto al primer semestre de 2009.
El secretario de Estado también se pronunció sobre la situación de las 3.000 cuentas suizas de clientes españoles, a los cuales la Agencia Tributaria requirió para su regularización. Ocaña ha reconocido que estas notificaciones han surtido efecto y que ya se han registrado "algunos ingresos".