La clave radica en el enfrentamiento entre el actual presidente andaluz, José Antonio Griñán, y su antiguo valedor, Manuel Chaves, y que ya provocó la pasada semana la celebración de un congreso extraordinario que cambió el núcleo duro del PSOE andaluz.
Tras este paso, y con un rosario de encuestas en contra, Griñán ha puesto en marcha un Gobierno en el que hay un nombre en alza: Mar Moreno. El presidente andaluz ha elegido a esta dirigente jienense para ejercer como lugarteniente de su nuevo equipo, ya que ocupará la Consejería de Presidencia (la cartera más importante del área política) y será portavoz de la Junta.
Lo llamativo es que hace apenas un año, Moreno era la gran apuesta de Zapatero para sustituir a Chaves y regenerar el partido en Andalucía.
En medio de la crisis interna del PSOE en el sur de España, este ascenso es un punto a favor del presidente del Gobierno, que sitúa a uno de sus peones en la pole position de la carrera sucesoria en el caso de que Griñán no concurra a las próximas elecciones o, en otra hipótesis, que sufra un varapalo en las urnas.
Este movimiento se complementa con una profunda remodelación en la que se reducen las carteras de quince a trece. Salen, a su vez, seis consejeros, de los que cinco estuvieron vinculados a Chaves, que ve cómo mengua su influencia en el que fue su feudo. En cambio, consigue mantener a su escudero más fiel, Luis Pizarro, que se encargará de Gobernación y Justicia.
Para el área económica Griñán confía en su gente más cercana, y prueba de ello es que su colaborador Antonio Ávila se pone al frente de una consejería que incluye Economía, Innovación, Ciencia y Empresa.