Las cuentas se encuentran depositadas en una sede del banco HSBC en Suiza, según la información obtenida de las autoridades tributarias francesas que habrían facilitado la pista a las españolas. El plazo para la regularización es de unos días y, de no producirse, se abriría paso a una querella por delito fiscal si las cantidades individuales defraudadas superan los 120.000 euros.
Fuentes de la Agencia Tributaria no confirman ni desmienten la operación, con el argumento de que no facilitan datos sobre casos concretos. La lucha contra el fraude fiscal es uno de los principales objetivos del Ministerio de Hacienda , sobre todo tras los negativos efectos de la crisis en las arcas del Estado.
El Gobierno también estudia establecer un impuesto para las rentas altas, cuyo diseño se conocerá en los Presupuestos de 2011, como explicó ayer el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña.