La situación económica monopolizará hoy el debate en el Congreso, donde el Gobierno explicará a los diputados las últimas medidas anunciadas, como el plan de austeridad y la reforma del sistema de pensiones. El Gobierno pretende obtener cierta complicidad en el Congreso tras unas semanas en que los inversores extranjeros han puesto en duda la solvencia de las finanzas públicas españolas.
Zapatero reclamará a los partidos de la oposición sentido de Estado. Sin embargo, el Gobierno ya ha perdido diversas votaciones en el Congreso. La última fue la semana pasada, cuando el Pleno apoyó la iniciativa del PP de reducir en un 20% los altos cargos de la Administración. El partido liderado por Mariano Rajoy se muestra especialmente reacio a un Pacto de Estado que no incluya rebajas de impuestos.
La portavoz popular, Soraya Sáenz de Santamaría, defendió ayer que el PP ha "tendido la mano" al Gobierno y lo seguirá haciendo, aunque aseguró que no apoyarán "la actual política errática". El PP propuso ayer en el Congreso obligar a las comunidades a fijar un techo de gasto en el presupuesto autonómico.
Sin embargo, el Ejecutivo quiere centrar la discusión política en el plan de austeridad que el Consejo de Ministros que aprobó quince días atrás y que contempla reducir en 50.000 millones de euros el gasto público hasta 2013 con el objetivo de que en esa fecha el déficit se sitúe en el 3% del PIB.
Zapatero también informará de la voluntad del Gobierno de acometer una reforma del sistema de pensiones. El Gobierno propone aumentar de los 65 a los 67 años la edad de jubilación. En la propuesta que envió a la UE planteaba aumentar de 15 a 17 años el cómputo de cálculo, aunque posteriormente la retiró.
Por otra parte, el PSOE inició ayer con CiU una ronda de contactos para alcanzar un Pacto de Estado. El portavoz socialista, José Antonio Alonso declaró, tras reunirse con su homólogo de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida, y se mostró convencido de que alcanzarán acuerdos con el grupo catalán en el futuro. El PP será el último partido en reunirse con representantes socialistas. Ello no ha sentado nada bien en las filas populares.